Mi mañana perfecta


Mi perfecta mañana empieza apagando el despertador a las 6.30 de la mañana. Me despierto con ganas, está lloviendo y entra fresquito por la pequeña rendija que dejé abierta en mi ventanal. Me pongo las zapatillas de estar por casa, gorditas y desfilo hacia mi armario, para sacar alguna camiseta, unos pantalones y alguna sudadera calentita. 

Durante todo este rato la música ha estado sonando. Sobre todo música alegre, alguna banda sonora de musical probablemente, para rematar esa sensación de mañana perfecta.

Toca el momento de la ducha. Pongo el calentador en el baño y me enjabono el cuerpo con mi gel favorito, y mi cara con otro gel que huele a cítricos. Oler bien es importante para empezar el día de forma maravillosa.

Tras vestirme, ponerme mis cremas y salir del baño perfumada, me dirijo a la cocina. Miro al reloj y veo que son las 7.00. Quizás tenga que apretar el ritmo. Me preparo un café, con mucha leche y azúcar, y unas tostadas de mantequilla, a la vez que lavo y corto unas fresas. Me siento en la cocina y disfruto de unos momentos de tranquilidad mientras me tomo mi desayuno. Al terminar, toca paseo con Pucca, mi perrita, que me recibe con alegría. Le pongo su comida para que se la termine mientras yo recojo la habitación: hago la cama, guardo el pijama y dejo el escritorio listo para cuando vuelva.

7.30: vamos, que no llegamos. Coloco el arnés a Pucca y nos vamos. Tras media hora, volvemos a casa, un poco mojadas por la lluvia pero contentas. Ya solo queda sentarse en el escritorio y empezar a trabajar, con un té en la mano y Pucca tumbada a mi lado durmiendo al lado del radiador...

...soñaba con una mañana perfecta, hasta que sonó el despertador. Es tarde. Vestirse, café y a sobrevivir.

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